El alza en las tasas de interés decretada en México por el Banco Central, confirma la advertencia hecha por ELECCIÓN TV: el gobierno de López Obrador se prepara y anticipa a la pandemia inflacionaria que el gobierno de Joe Biden contagiará a todo el mundo: la ya llamada Bidenflation o Bidenflación.

En efecto, con Biden, la inflación en Estados Unidos está fuera de control. Todos los bienes y servicios que produce y presta dicho país, están disparando sus precios:

  • ¿Los gobiernos, como el de AMLO, se quedarán con los brazos cruzados, pagando más caro todo lo que sus países importan de EU y viendo como se pone en riesgo la estabilidad social y política de sus naciones?
  • ¿De dónde obtendrán más dinero los gobiernos para hacer frente al encarecimiento global que se avecina, si la mayor parte de ellos se endeudó indiscriminadamente para financiar las medidas emergentes que tomaron, ante los efectos de la pandemia, como: la compra multimillonaria de vacunas, la asignación de apoyos monetarios a familias, los subsidios a empresas, etc?

Estamos ante a una confrontación: Biden exportará inflación al resto del mundo…mientras López Obrador importará capitales.

Para decirlo de una vez por todas y con claridad: gracias al alza en las tasas de interés que impuso el viernes el Banco Central, miles de millones de dólares pueden llegar a México en las próximas semanas y meses, atraídos por réditos atractivos, por encima de lo que están pagando los bancos y los bonos estadounidenses.

Será una guerra.

Es ya una guerra.

Pero vayamos por partes para comprender lo que está realmente pasando y lo que nos espera.

Por JOSÉ A. PÉREZ STUART.

ANALISTA.

Las cifras: Estados Unidos, bajo la administración de Biden, enfrenta ya una inflación de 5.4%. Ese es el dato frio, sin maquillajes.

El significado: dicho porcentaje es espectacularmente lesivo para los consumidores estadounidenses, pues además de que contrasta con el 1.4% en que Donald Trump dejó la inflación, el elevado nivel de carestía en EU se está sufriendo en medio de restricciones, confinamientos, desinversiòn y caída en la demanda, como consecuencia de la parálisis y el desempleo provocados por la política globalmente asumida, de pretender detener una pandemia a través del arresto domiciliario de todos los habitantes del planeta.

La que está viviendo Estados Unidos y amenaza con ser contagiada al resto del mundo, es una inflación clásica, de “libro”. Es decir, una inflación típica de la Ley de la Oferta y la Demanda.

Esto es: la oferta no ha subido lo necesario.

La oferta se ha hecho, pues, inelástica.

Las plantas de producción están paralizadas o semiparalizadas.

1.- Con el arresto domiciliario global auspiciado por la ONU-OMS (Organización Mundial de la Salud), se fracturó la cadena de suministros.

2.- Como consecuencia de lo anterior, los fabricantes de materias primas, de partes y componentes, dejaron de producir. Se les obligó a detener toda actividad,

3.- Adicionalmente, al decretarse el cierre de fronteras, como supuesta medida de “protección” frente al Coronavirus, se impidió el abastecimiento regular de componentes industriales. Decenas de barcos quedaron y siguen varados sin poder descargar, en las costas estadounidenses.

¿Cómo descargar los contenedores, si no hay empleados para que lleven a cabo la tarea de forma consistente? ¿Cómo hacer llegar todos esos productos a las plantas? ¿Y cómo fabricar en suficiencia los bienes finales, sai siguen ls restricciones anti-Covid en muchos Estados de la Unión Americana, sobre todo los gobernados por miembros del Partido Demócrata, de Joe Biden?

La economìa estadounidense presenta un panorama que puede resumirse así: la demanda, la necesidad de bienes, existe; pero la oferta, la disponibilidad de esos satisfactores, es raquítica.

¿ Y DE DÓNDE SALDRÁN ESOS MILES DE MILLONES DE DÓLARES ?

Joe Biden “ganó” las elecciones de Estados Unidos en noviembre del año pasado. Prácticamente tiene un año en el poder. Pero en un país exuberante de Premios Nóbel de Economía, el Presidente al que se le olvidan las cosas, el Presidente que confunde a la gente con la que se entrevista, el Presidente que repentinamente desconoce el lugar donde se encuentra…nunca conformó equipo ni programa para enfrentar la delicada situación industrial derivada de del arresto domiciliario.

Es decir: las decenas de buques cargueros no llegaron ayer, ni al mismo tiempo, a las costas estadounidenses, como para producir un “cuello de botella” imprevisto, casual o inimaginable. Llevan semanas. ¿Cómo es posible que un gobierno que espía en todo el mundo, con los mejores servicios de Inteligencia del planeta y los más destacados economistas y empresas de consultorìa a su alcance, no haya tomado medidas de manera oportuna?

Pero lo más delicado, lo más grave, es la forma como Biden está enfrentando la problemática industrial que ha provocado el disparo inflacionario en su país: ¡con dinero falso!. Vamos a explicar por qué.

Los congresistas de su Partido, el Demócrata, tal y como lo informó ELECCIÓN TV, aprobaron gastos multimillonarios de emergencia para iniciar obras de infraestructura que puedan ayudar a paliar la actual crisis. Estamos hablando de miles de millones de dólares. Sí, miles de millones de dólares que el Congreso autorizó gastar como parte de la “ley de infraestructura”. Se trata de $ 1.2 billones, que incluyen $ 17 mil millones de dólares para puertos“.

  • ¿De dónde saldrán esos miles de millones de dólares?
  • Es muy fácil para los congresistas escribir sobre un papel cifras multimillonarias, imaginar grandes obras y “apoyarlas”, “respaldarlas”, “aprobarlas” con solo levantar la mano. Pero si todo el aparato productivo estadounidense se encuentra atenazado, acotado, limitado…y, consecuentemente, los ingresos fiscales se han caído debido a que las empresas y los consumidores no han recobrado los índices de bienestar que tenían antes de la pandemia, ¿de dónde saldrán esos miles de millones de dólares autorizados, aprobados por los legisladores?

Lo cierto es que el costo de la “recuperación” ideada por Biden está fincada en dos elementos:

1.- Más deuda externa y

2.- Más inflación.

No olvidemos que Estados Unidos es uno de los 3 países más endeudados del mundo.

Y tampoco olvidemos que dos de los puntales fundamentales de cualquier moneda en el mundo, son:

A) La producción interna del país al que pertenece y

B) El nivel de inflación del país que representa.

El plan multimillonario de Biden, por tanto, elevará tanto el déficit presupuestal estadounidense como la deuda externa de su propio país…además de lanzar a la circulación miles de millones de dólares no respaldados en la producción nacional, dado que la planta generadora de la Unión Americana se encuentra afectada, precisamente por la fractura que sufrió la cadena de suministros.

Serán, pues, miles de millones de dólares no amparados por la producción interna.

Así que…a la inflación récord ya existente por la diferencia entre la oferta y la demanda…ahora se añadirá la inflación derivada del lanzamiento a la circulación de miles de millones de dòlares sin respaldo.

Por ello es que se prevé que la inflaciòn en Estados Unidos no será pasajera.

Andrés Manuel López Obrador fue más inteligente que Joe Biden:

√ Se negó a incrementar la deuda externa pàra financiar el programa anti Covid.

√ Y tambièn se negó a suministrar apoyos en efectivo a las empresas, como lo demandábamos algunos o muchos.

En lugar de endeudarse más en el extranjero, obtuvo, gratis, miles de miles de millones de pesos que grandes firmas y empresarios se negaban a pagar al Erario. Acabó con las condonaciones fiscales y tuvo recursos suficientes para enfrentar la situación

Y los que creíamos que sería mortal para México su estrategia, fallamos: la cantidad de empleos formales en el país ya superó en octubre de este año, la existente, antes de la pandemia.

MÁS TURISMO, REMESAS Y CAPITALES GOLONDRINOS

¿Y ahora que ha hecho “el Banco de México de López Obrador”?

Subir las tasas de interés.

Las colocò desde el jueves pasado en el 5%.

Ciertamente, tal aumento impactará a los endeudados. Pegará a los que tienen créditos. Buscaría ralentizar el crecimiento, frente a la dinámica creciente de los precios internos. Pero….

Al subir los intereses, mantiene competitivo a México en el mercado de capitales. Esta es la otra cara la moneda.

Los bonos de deuda mexicana, a tasa más elevada, serán más atractivos para los inversionistas del exterior, que tendrán un premio mayor por depositar su dinero en México, que si lo hacen en Estados Unidos o cualquier paìs europeo.

Así que, mientras Biden exportará a todo el mundo su inflación, AMLO importará capitales con el gancho de réditos elevados. Y si a eso le añadimos el aumento previsible en el monto de “las remesas” (los envíos que hacen legales o ilegales mexicanos que laboran en Estados Unidos) y el repunte turístico que comienza, entonces podemos esperar que México “cierre” 2021 en un ambiente de menor incertidumbre económica, y esperar un 2022 más relajado: con más empleos. Lo que equivaldría a un mayor ingreso familiar. Una mayor capacidad de compra y ahorro.

Pero de agudizarse las condiciones de la maquinaria industrial estadounidense, entonces la Bidenflation retraerá el consumo en aquél país, lo que equivaldrá a menos importaciones de bienes elaborados en México. Y bien sabemos que ese fenómeno golpeará al empleo en nuestro país.

escribió: josé a. pérez stuart.

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