Una comisión gubernamental rusa sobre las actividades legislativas ha aprobado el segundo paquete de medidas de apoyo a la economía del país, entre las que se encuentran unos mecanismos para nacionalizar propiedades de empresas extranjeras, según informó el partido político Rusia Unida.

“El propietario dispone de cinco días para rechazar la gestión externa en caso de reanudación de las operaciones o de venta de una parte, siempre que se mantenga la empresa y los empleados. Si esto no ocurre, el tribunal nombra una administración temporal durante tres meses, tras los cuales se subastan las acciones de la nueva organización y se liquida la antigua”, señala el comunicado de Rusia Unida.

Asimismo se indica que el comprador de la nueva organización se compromete a mantener al menos dos tercios de los empleados y a seguir explotando la antigua organización durante al menos un año.

Se especifica que el proyecto de ley permite que un tribunal imponga la administración externa a las empresas en las que personas extranjeras de países no amigos posean más del 25% cuando dejen de operar. Esto evitaría la quiebra y salvaría los puestos de trabajo.

Son varias las empresas extranjeras que han tomado la decisión de cerrar o parar su funcionamiento temporalmente en Rusia por la situación en Ucrania. De momento, ninguna de ellas ha anunciado su cierre definitivo.

Hace unos días, el secretario del consejo general del partido Rusia Unida, Andréi Turchak, dijo que la fuerza política propuso nacionalizar las instalaciones de producción de las empresas que anunciaron su retirada del mercado ruso y el cierre de las instalaciones de producción en el país durante la operación militar rusa de desmilitarización y desnazificación de Ucrania.

Según el portavoz presidencial, Dmitri Peskov, Moscú está estudiando, evaluando y elaborando todas las opciones de respuesta a las sanciones de Occidente contra Rusia.

La operación militar rusa en Ucrania fue anunciada por el presidente ruso, Vladímir Putin, el 24 de febrero tras haber recibido una petición de ayuda militar de los líderes de las Repúblicas de Donetsk y Lugansk, Denís Pushilin y Leonid Pasechnik, para proteger su territorio y la vida de sus ciudadanos civiles.

Ambas repúblicas anunciaron unilateralmente su independencia de Ucrania en 2014, desde entonces vivieron ocho años bajo constantes ataques de las fuerzas de Kiev que acabaron con la vida de cientos de civiles en esta región conocida como Donbás.

El 21 de febrero, Rusia reconoció la independencia de Donetsk y Lugansk y aceptó dar su apoyo militar a ambas Repúblicas dejando en claro que el objetivo de la operación especial rusa, además de garantizar la seguridad de las nuevas Repúblicas, era la desmilitarización y desnazificación de Ucrania. El Ministerio de Defensa ruso aclaró que los ataques militares no están dirigidos contra la población civil y que lo que se busca es inutilizar la infraestructura bélica en el territorio ucraniano.

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