Rusia se atasca en la guerra urbana y esa circunstancia se hace más evidente cuanto más grandes son las ciudades. Ahora mismo las tropas rusas y ucranianas combaten en las calles de Járkov, la segunda ciudad más importante del país. También lo hacen en Kiev, pero los rusos se han encontrado con una fuerte resistencia calle por calle en ambas ciudades y sobre todo con una inesperada y feroz resistencia en Járkov que fue castigada por bombardeos rusos durante cuatro días seguidos y ahora sus habitantes la defienden incluso con cócteles molotov.

Járkov tiene 1,5 millones de habitantes y está a sólo 30 kilómetros de la frontera con Rusia. Su importancia estratégica reside en que dispone de una importante base aérea. Da la impresión de que la invasión relámpago planeada por Rusia se ha quedado sin fuelle o que los ucranianos saben defender su tierra palmo a palmo. Las imágenes de Járkov difundidas en redes sociales muestran enfrentamientos y tropas de infantería avanzando calle a calle tras vehículos blindados. Unas imágenes que parecen sacadas de la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis tuvieron que tomar la ciudad en tres ocasiones y la perdieron otras tantas. Los ciudadanos de Járkov y de Kiev aprendido a fabricar cócteles molotov y los emplean con eficacia contra los vehículos rusos, que avanzan con muchas bajas.

Cuando la toma de estas ciudades más pequeñas como Odesa, Mariupol, Jerson o Kramatorsk comenzó a enquistarse los analistas militares pensaron que los rusos las rodearían para centrar todos sus esfuerzos en la toma de Kiev. Pero Putin parece dispuestos a no dejar tras de sí centros de resistencia y continúa obstinadamente intentando tomar estas ciudades. Lo ha logrado ya en Enerhodar y en Berdyansk, donde su alcalde ha confirmado esta misma mañana que la ciudad estaba invadida por los rusos.

Similar resistencia y mayor ferocidad si cabe es la que está oponiendo Kiev, puente a puente y calle a calle, los soldados y voluntarios ucranianos alentados por los discursos de su presidente Vlodimir Zelenski no ceden y todavía pelean en el aeropuerto de Hostomel, la central térmica de Troieschyna, en el barrio de Obolón y calle a calle en los barrios residenciales del sur y el este de Kiev.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, apuntó la pasada noche que «las próximas 24 horas van a ser cruciales», en referencia al lunes, en una conversación telefónica con el primer ministro británico, Boris Johnson. El último balance de bajas civiles ucranianas se cifra, según las autoridades locales, en 352 muertos, incluyendo 14 menores. Además, se suman 1.684 heridos. No se han ofrecido datos sobre bajas en el Ejército ucraniano, sí en el ruso: Ucrania cifra en 4.300 los militares rusos abatidos, una cifra que parece «engordada».

Estos son datos ofrecidos por Ucrania, toda vez que desde Rusia no se ofrecen datos sobre la evolución de la invasión. Desde los órganos de propaganda rusos como Russia Today (RT) se seguía hablando esta noche de que se trata de una operación de defensa y disuasión ante la «agresión» ucraniana a las zonas de Donetsk y Lugansk: es para combatir este tipo de desinformación difundida por el Kremlin que la Unión Europea tomaba la decisión de vetar las emisiones de RT o Sputnik desde este domingo.

Por LUIS MIGUEL MONTERO.

okdiario.

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