#NoNosCuidanNosViolan; ¡FRACASAN las autoridades en CDMX!

 #NoNosCuidanNosViolan; ¡FRACASAN las autoridades en CDMX!

El pasado 4 de agosto en el municipio de Azcapotzalco durante la noche una joven de 17 años iba camino a su casa (por no decir cerca) cuando de manera inmediata se le acerca una patrulla con 4 policías a bordo quienes pidieron a la muchacha que se subiera a la patrulla que ellos la llevarían a su hogar, la joven contestó “no, muchas gracias”; ante semejante escena ella se dirige a la casa mas cercana y toca el timbre esperando que la patrulla se aleje y siga su recorrido, nadie salió de la casa, pero para su sorpresa los policías bajan de la patrulla, LA SOMETEN, LA SUBEN A BORDO y ¡LA VIOLAN!

La SSP confirmó que el departamento de Asuntos Internos abrió una investigación por la agresión sexual cometida la madrugada del pasado 3 de agosto en la alcaldía de Azcapotzalco. Ante semejante escenario se hizo viral el siguiente post adjunto con el Nº del expediente de investigación:

Sin embargo según la PGJ “No había pruebas suficientes” a pesar de que la joven fue a presentar la denuncia acompañada de su madre en donde se presentaron pruebas médicas irrefutables de que la joven presentaba signos de violación, pero ante la negligencia de la PGJ las autoridades no se dignaron a buscar en sus mediocres sistemas de seguridad y tecnología a través de los cuales por lo menos se pueden monitorear las patrullas y tener un histórico de sus rutas. Ahora la PGJ ha informado que debido a que el caso fue filtrado a los medios, la joven y su madre perdieron la confianza y decidieron suspender el proceso; sin embargo, la Procuraduría continúa “investigando” el caso y espera poder

entrevistar nuevamente a la víctima. Todo esto vino a desembocar en: “¡No nos cuidan, nos violan!”, consigna general de la protesta que inicio al medio día del 12 de agosto en la sede de la policía capitalina, en la calle Liverpool de la Zona Rosa, y culminó en el llamado “Bunker” de la PGJ, en la colonia Doctores.

“¡Eres popo, eres policía violador”, “¡A mí me cuidan mis amigas, no la policía!”, “¿Quién nos cuida de la policía?”, se leía en los carteles y pintas, luego de darse a conocer al menos dos casos de abuso sexual de uniformados contra mujeres.

El primero ocurrió el 4 de agosto en la colonia San Sebastián, alcaldía Azcapotzalco, cuando cuatro policías capitalinos sometieron y violaron a una menor dentro de una patrulla, de acuerdo con la denuncia que hizo la víctima.

El segundo ocurrió el jueves 8, cuando una joven de 16 años fue abusada sexualmente por un uniformado de la Policía Bancaria e Industrial, dentro del Museo de Archivo de la Fotografía, en la colonia Centro, alcaldía Cuauhtémoc.

Al unísono exigían “¡Justicia, Justicia!”, mientras algunas más hacían pintas con aerosol en los cristales de la dependencia y otras tocaban tambores y coreaban: “¡Mi cuerpo es mío, yo decido, tengo autonomía, yo soy mía! ¡Que te dije que no!”.

Otras exigían justicia por el caso de la menor que fue violada por cuatro uniformados. “En las calles no nos sentimos protegidas por los policías, al contrario”. ¡No más violencia policiaca! ¡No más violaciones a mujeres! ¡No más feminicidios!”.


Agresiones

Ante semejante escenario, el titular de la SSC, Jesús Orta, se vio obligado a bajar de su oficina en el piso 12 y salió para dialogar con las manifestantes. A unos metros de la entrada, el funcionario declaro a la prensa que el caso de los cuatro policías ¡SIGUE ABIERTO!

Cuando comentaba que había un clima “muy radicalizado” en el lugar, una persona con sudadera rosa de gorro “bañó” al funcionario en diamantina rosa cubriendo su espalda, cabeza y el hombro izquierdo. Orta volteó, rechazó el acto con un movimiento de cabeza y dijo a los micrófonos y cámaras: “Bueno, yo traté de salir a… pero, bueno, finalmente vamos a garantizar la objetividad”.

Lo más grave de todo esto es… ¿Qué es lo que nos depara a los mexicanos? Vivimos en un ambiente de zozobra, incertidumbre, angustia, MIEDO, un “pueblo” son ley en donde los gobernantes mediocres culpan a los anteriores en vez de asumir su responsabilidad, donde las autoridades en quienes depositamos nuestra confianza nos apuñalan por la espalda y nos dejan al hampa

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