A la reciente suspensión de sus servicios por Visa y MasterCard en Rusia, se suman decenas de otras compañías occidentales. La salida masiva de estas empresas asesta un duro golpe para la población del país.

Desde el inicio de la operación militar especial de Rusia en Ucrania empresas de diversos sectores, como la aviación, el ocio o la tecnología (entre muchos otros) han anunciado su retirada de Rusia o han suspendido temporalmente sus servicios como parte de un paquete de duras sanciones internacionales.

Se trata de un abanico de compañías: entre ellas las multinacionales de pagos Mastercard y Visa y las tiendas del grupo Inditex, a pesar de que Rusia constituye alrededor del 8,5% del resultado operativo global del grupo, que a su vez asegura que su “prioridad” es la plantilla de más de 9.000 personas en ese país, con las que va a desarrollar “a partir de este momento un plan de apoyo especial”.

A eso se suman los gigantes de la tecnología como Google, Microsoft, Intel, entre otros, las empresas textil como Nike y Adidas; las compañías de la industria automovilística y las petroleras ExxonMobil, Shell y BP. Mientras, el sector bancario ruso quedó suspendido del sistema SWIFT y en deportes Rusia quedó excluida de la FIFA o UEFA.

Ni siquiera los robles rusos tienen derecho de participar en los concursos internacionales. Tal es el caso un roble plantado hace 198 años por el escritor ruso Iván Turguénev, que ha sido excluido del concurso del Árbol Europeo del Año. Lo mismo sucede con los gatos rusos, los cuales no podrán concursar en ferias internacionales.

Sin embargo, hay empresas que no están dispuestas a romper las relaciones con Rusia. Si bien TotalEnergies rechazó la operación militar, no dijo que se iría de Rusia, sino que “no proporcionaría capital para nuevos proyectos”. Ahora se teme que seguirá la presión para que la empresa se desvincule aún más de Moscú.

Otra empresa que no quiso salir de Rusia es la empresa de textiles Uniqlo Fast Retailing que mantendrá abiertas sus tiendas en Rusia. “La ropa es una necesidad de vida. Los rusos tienen el mismo derecho a vivir que nosotros”, dijo el director general de la empresa textil japonesa, Tadashi Yanai, en declaraciones recogidas por Nikkei y Bloomberg.Coca-Cola y PepsiCo también mantienen sus operaciones tras la retirada de muchas empresas estadounidenses.

Todas las instalaciones operativas, de producción y logística de Coca-Cola en Rusia están funcionando. Somos plenamente responsables ante los socios, la sociedad y los miles de nuestros empleados en Rusia. Nuestra máxima prioridad es la seguridad de nuestros empleados”, dijo un portavoz de Coca-Cola HBC.Pero estas empresas están ahora bajo presión para suspender sus negocios. Una de las iniciativas proviene desde Ucrania, desde la organización oficila Transparency International Ukraine que difunde en sus páginas de redes sociales anuncios para apuntar a esas compañías en un deseo de presionar más la población del país. Como si lo anterior no fuera suficiente.

Con imágenes que dicen “Ayuda a la guerra con Oreo”, o “¿Es la guerra tu elección?” en las latas de Pepsi, están llamando a todas las empresas a cerrar sus negocios, actualizando la lista de las compañías a diario.

Pero ¿quiénes son Transparency International?

Básicamente se trata de una organización no gubernamental registrada en Alemania y fundada en 1993 por antiguos empleados del Banco Mundial. Con sede en Berlín, su objetivo no lucrativo y no gubernamental es “actuar para combatir la corrupción global” con medidas anticorrupción de la sociedad civil y prevenir las actividades delictivas derivadas de la corrupción. Sin embargo, las investigaciones de Transparencia Internacional han sido criticadas por ser parciales como por no ser independientes.

Aquí cabe mencionar de dónde provienen las donaciones de la organización: son subvenciones del Gobierno estadounidense, del Reino Unido y de la Comisión Europea, así como de fundaciones no gubernamentales, como Open Society Foundations (OSF), antes conocida como la Open Society Institute, una red internacional fundada por el magnate George Soros.

En abril de 2015, el Ministerio de Justicia ruso incluyó a la filial rusa de la organización en el registro de agentes extranjeros, al considerar que la organización, que recibe financiación extranjera, realiza actividades políticas.

Además, la propia Transparency International ha sido muy criticada por aceptar millones de dólares de empresas que han participado en sobornos, a pesar de que sus políticas parecen prohibir aceptar dinero de empresas corruptas.

¿Y qué tiene que ver eso con la intención de Transparency International Ukraine de apretar más las tuercas a la población rusa? Básicamente es buscar las raíces del conflicto y del temor de Rusia por su propia seguridad. Por una parte, la OTAN no cumplió con sus palabras de no expandirse hacia el Este, colocando sus numerosas bases en los países vecinos. Pero por otra, se sabe muy bien, quién trajo el golpe del Estado a Ucrania en el 2014.

Ahora, cuando Rusia y su población resultan ser objetos de las sanciones, muchos analistas nos recuerdan cómo empezó todo hace 8 años. En su momento, la misma Victoria Nuland, la entonces subsecretaria de Estado norteamericana, quien no dudó en ir y repartir galletas entre los manifestantes en la plaza central de Kiev, declaró:

Hemos invertido en la revolución de Maidán 5.000 millones de dólares“.

“Desde 2014, Estados Unidos ha comprometido más de 5.600 millones de dólares en asistencia total a Ucrania, incluida la asistencia en materia de seguridad y no de seguridad. Solo en 2021 comprometimos más de 300 millones de dólares en asistencia para apoyar el desarrollo democrático y económico de Ucrania, y más de 650 millones de dólares en asistencia de seguridad”

“Desde el inicio de 2022, hemos comprometido 54 millones de dólares en asistencia humanitaria y otros 350 millones de dólares en asistencia en materia de seguridad, con lo que el total de la asistencia en materia de seguridad en el último año supera los 1.000 millones de dólares”, dice la página web del Gobierno.Ahora, según Joe Biden, las sanciones impuestas sobre Rusia son “las mayores de la historia” y las siguen promocionando por cualquiera vía posible.

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