Los diputados nos siguen fallando

Pues como decían los pronósticos, los integrantes de la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados decidieron aprobar -con 18 votos a favor- cambios constitucionales que agregarían a nuestra Carta Magna nuevos derechos humanos, tales como la “autonomía reproductiva”, la “identidad de género”, la “expresión de género”, la “orientación sexual”, la “reproducción asistida” y el matrimonio de personas del mismo sexo. Y, no conformes con la creación de semejantes términos a agregar entre los “derechos humanos” constitucionales, también decidieron limitarnos determinadas libertades que sí teníamos y que existen en todo el mundo, como la libertad de expresión, de libre empresa y de libre asociación. En cuanto a los derechos de los padres en torno a cuestiones vitales relacionadas con sus hijos, ni hablemos, porque para nuestros diputados no existen.

Bajo el paraguas de la “paridad de género”, nuestros “representantes” decidieron aprovecharse de una propuesta muy noble que, entre otras cuestiones, contempla la igualdad salarial de hombres y mujeres (derecho sustancial: a igual trabajo, igual remuneración) y temas de real importancia, como crear las condiciones para una sana conciliación entre lo laboral y familiar, con roles similares entre hombres y mujeres, y usarla para dar rienda suelta a sus deseos. Porque establecer que la sexualidad es un derecho suena tan insensato como cuando se les escucha decir que el matrimonio es un derecho. Si eso fuera cierto, los gobiernos tendrían que tener instituciones para presentar solteros y buscar que se casen, o servicios de índole sexual para garantizar el clímax sexual de las personas.

Ayer también, los diputados aprobaron que los mexicanos mayores de 18 años puedan andar por la calle con 28 “cigarritos de mota” porque “la mota eleva la moral”. Total, tenemos una sociedad tan unida y familiar, tan fuerte, tan poco violenta, que podemos darnos estos lujos progres de estimular las adicciones.

Los diputados le fallan a México y no podemos permitirlo. No diputados, no estoy de acuerdo con que un niño de 13 años diga que se siente niña y cuente con el derecho de cambiar legalmente su género, y juegue contra mi hija en una competencia deportiva poniéndola en plena situación de desventaja. No diputados, no estoy de acuerdo con que las orientaciones sexuales no tengan límites y se ponga en riesgo a los niños (ahora resulta que, si son seducidos por un adulto y ellos quieren estar con él, no se les podrá impedir; qué inteligente forma de legalizar la pedofilia). No diputados, no estoy de acuerdo con que, mientras hay niños muriéndose de cáncer por falta de medicinas y hay en México más de 20 millones de personas en pobreza extrema y 60 millones en pobreza, ustedes crean que lo que le urge al país es realizar estas reformas. Yo creo en la paridad de hombre y mujer, no en la paridad de género; creo que lo masculino y femenino se complementan; creo en el libre derecho de mujeres indígenas que se unen para crear su empresa de artesanías y no requieren de hombres en sus consejos; creo en la libre empresa y en la libre asociación y, por sobre todas las cosas, creo en mi derecho a expresar mi descontento con lo que no estoy de acuerdo.

Las minorías merecen todo el respeto del mundo, pero no pueden imponer a las mayorías sus formas de pensar. Eso no es democracia ni es justicia.

A quienes quieran sumarse, les pido hacer lo mismo que planeo hacer mañana: llamar a nuestro diputado federal, no importa de qué partido sea, y hacerle saber que no estamos de acuerdo y que no vamos a olvidarnos de esto. Quieren votar el tema ahora en el pleno la próxima semana. Unidos podemos lograr que nos escuchen. Vamos con todo.

¡Viva México!

Ferdinard Recio López

Licenciado en Derecho, especializado en Derecho Electoral, en Derecho Fiscal y Administrativo, con estudios en materia de administración de Empresas, Consultoría Política, Campañas Políticas y Alta Dirección de Organismos Empresariales, en instituciones académicas como Harvard University y George Washington University, entre otras. Fue Director General de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), donde actuó como representante del sector empresarial mexicano ante el Business and Industry Advisory Commitee de la OCDE, ante la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo. Fue Director de la Revista Pulso Legislativo y cuenta con amplia experiencia en procesos y campañas electorales. Ha sido Delegado de México ante la Comisión de Población y Desarrollo de Naciones Unidas en 4 ocasiones. Ha asesorado Gobernadores, Alcaldes, Legisladores Federal y Locales, tanto en sus procesos de elección, como en sus gestiones de gobierno y representación popular. Desde hace más de 10 años, se dedica al cabildeo y a brindar asesoría política en México a integrantes de todos los partidos políticos. Además de participar en distintas organizaciones de la sociedad civil, destacando el MOVIMIENTO VIVA MÉXICO.

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