Putin impone la censura: bloquea a medios extranjeros, acosa a periodistas y cierra redes sociales

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  • 04/03/2022 22:56

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, ha aprobado la ley de «información falsa» con la que castigará con graves multas y penas de prisión -hasta 15 años- la difusión de noticias falsas sobre las Fuerzas Armadas y los llamamientos a adoptar sanciones contra el país. El Kremlin bloquea además a diferentes medios de comunicación como  la BBC, la Deutsche Welle, Voice of America, Radio Free Europe/Radio Liberty y Meduza, y también redes sociales como Facebook y Twitter.

La legislación prevé castigar con entre 10 y 15 años de prisión la difusión de información falsa sobre las Fuerzas Armadas que acarree «graves consecuencias». Las dos cámaras del Parlamento han aprobado sancionar la «desinformación». El presidente de la Duma, Viacheslav Volodin, ha advertido que «es posible que las normas castiguen, y muy severamente, a aquellos que mintieron e hicieron declaraciones que desacrediten a nuestras fuerzas armadas”.

Pero es que, a la criminalización de la difusión de noticias falsas, se une otro pilar legal empleado por Rusia como es la conocida ley de agentes extranjeros, expandida en 2019 a los medios de comunicación «que reciban cualquier cantidad de financiación extranjera», y declararse como tales.

En este retorno al pasado de Vladimir Putin, se suma la desconexión provocada por las operaciones militares de la invasión rusa, como por ejemplo el ataque lanzado contra la torre de televisión de Kiev el pasado martes, en un intento, según las autoridades ucranianas, de desconectar a la población de la capital del mundo exterior, y desmoralizarla en el proceso.

«A menudo se dice que la verdad es la primera víctima de la guerra», hizo saber el director general de la BBC, Tim Davie, en un comunicado. «En un conflicto donde abunda la desinformación y la propaganda, existe una clara necesidad de noticias verificables e independientes en las que la gente pueda confiar», añadió.

Cronología de una desconexión 

El pasado 27 de febrero Estados Unidos, la Unión Europea, Reino Unido, Canadá y Japón decidieron pasar a la ofensiva contra lo que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, describió como la «maquinaria de información del Kremlin» al suspender la actividad internacional de Sputnik y Russia Today dentro del gran paquete de sanciones contra Moscú por la invasión de Ucrania, en el principio de la extensión de la crisis militar y política al terreno de los medios de comunicación.

Desde entonces, plataformas como Facebook o Twitter han restringido el acceso a la información de los medios considerados como portavoces del Gobierno ruso, mientras que Moscú, en represalia y a través de su agencia reguladora de comunicaciones, Roskomnadzor, ha anunciado este viernes restricciones a la difusión del servicio ruso de la cadena británica BBC, el medio alemán Deutsche Welle y la emisora pública internacional estadounidense RFE/RL, horas después de aprobar un proyecto de ley que contempla multas y penas de cárcel por la difusión de información «falsa» sobre las acciones de las Fuerzas Armadas.

El efecto de las sanciones internacionales contra Russia Today (o RT), se hizo sentir especialmente este viernes, cuando el servicio estadounidense del medio, con sede en Nueva York, anunció el despido de todo su personal -más de un centenar de empleados- y la suspensión indefinida de sus actividades.

La decisión de la plataforma YouTube de desmonetizar sus vídeos y la desvinculación de operadores estadounidenses como DirectTV ha desembocado en esta suspensión que el responsable de T&R Productions, Misha Solodvnikov, describió como «imprevistos económicos», según el memorándum a los empleados recogido por el ‘Daily Mail’. Mientras, empleados de RT han usado las redes sociales para anunciar su dimisión o bien para defender la libertad que la dirección de RT les ha concedido para criticar al Gobierno ruso, frente a las acusaciones de propaganda formuladas contra el medio.

Rusia intenta responder a las suspensiones

Durante los últimos días, Rusia ha intentado responder a las suspensiones de sus medios con denuncias contra Google o YouTube por considerar, según Roskomnadzor, como implicadas «en la guerra de información» que se está librando contra el Kremlin. Meta, matriz de Facebook e Instagram, ha sido acusada por Rusia de «violar los principios clave del libre flujo de información y el acceso sin trabas a la misma».

«Los servicios de Internet estadounidenses, incluido el alojamiento de vídeos de YouTube, están participando en la confrontación de información, restringiendo deliberadamente los medios rusos, incluidos aquellos que son fuentes oficiales de información rusas», lamentó la agencia rusa el mismo día que fueron promulgadas las restricciones internacionales.

Reporteros sin Fronteras (RSF) ha constatado que Rusia ha tomado medidas activas para contener el flujo de información dentro de sus fronteras. A la suspensión de los medios internacionales mencionada, «Roskomnadzor también ha iniciado procedimientos contra al menos diez medios de comunicación» de carácter nacional, como la emisora ‘El Eco de Moscú’, la web de noticias Mediazona , Dozhd TV y el periódico de investigación Novaya Gazeta’, del premio Nobel de la paz Dimitri Muratov.

Por DIEGO BUENOSVINOS.

Mariupol revive el asedio de Leningrado: heroica resistencia del bastión de Ucrania en el sur

El asedio al sur de Ucrania
El asedio al sur de Ucrania

Los 400.000 habitantes de Mariúpol resisten sin agua, sin luz, sin calefacción, sin comida y sin casi edificios ya donde resguardase. Las imágenes recuerdan el asedio de Leningrado. Las tropas rusas la sitiaron hace dos días, pero los ucranianos resisten contra todo pronóstico. Por eso durante la mañana del viernes los rusos han intensificado sus ataques en las ciudades del sur de Ucrania. Mariúpol y Berdiansk están permanentemente bajo el fuego de los rusos que necesitan hacerse con con estas dos ciudades claves para tener el control absoluto del mar de Azov y seguir hacia Odesa, donde establecerán una cabeza de puente lo suficientemente grande para desembarcar sus tropas que llegan desde la península de Crimea.

Mientras esto ocurre en Ucrania, la OTAN despliega más soldados en su flanco oriental, Polonia, Estonia y Rumania. Estados Unidos ha posicionado 6.000 soldados y Francia ha mandado otros 500 más.

El Ejército de Ucrania ya explicó ayer que esperaba la llegada de cuatro buques de asalto anfibio y otros tres de misiles rusos que habían abandonado su base en Crimea y se dirigen a Odesa para iniciar una gran ofensiva. Pero los rusos necesitan todavía ganar Mariúpol, es la ciudad portuaria del carbón y el acero del Donbás.

Sin Mariúpol los rusos no pueden decir que han tomado todo el Donbás. Los rusos están fuera de la ciudad, dispersos entre las llanuras sembradas de trigo, en unidades de 3 ó 4 tanques y unos 50 soldados que se enfrentan a la resistencia ucraniana casa por casa cada vez que han intentado tomar la ciudad.

También es prioritaria para ellos la toma de Odesa tras la caída de Jersón, porque es el único gran puerto con salida al Mar Negro. Se calcula que Rusia dispone de más de 140 buques de combate en la zona, muchos de ellos estacionados en el mar de Azov y otros en el puerto de Sebastopol después de que Rusia se anexionase la península de Crimea. Mientras tanto, los habitantes de Odesa se organizan para tratar de hacer imposible la llegada a las playas con obstáculos y sacos terreros.

Si los rusos desembarcasen en Odesa sería el primer desembarco de tropas en suelo europeo desde el asalto de Chipre por los turcos en 1974 y uno de los más importantes desde la Segunda Guerra Mundial. Los trabajos de resistencia y de un posible rechazo del ataque corren a cargo del coronel Maxim Marchenko, nombrado hace unos días por Volodimir Zelenski, presidente de Ucrania, gobernador de Odesa.

Los rusos se enfrentan a la negativa de las autoridades turcas de dejar pasar por el estrecho del Bósforo desde el mar de Mármara al Mar Negro a los barcos de combate rusos. Hace algunos días prohibieron este paso a la fragata Almirante Kasatónov. De momento Mariúpol y Berdiansk siguen bajo mando ucraniano y no han sido tomadas por Rusia.

La Armada rusa ha estado poniendo en posición gran parte de su flota en el Mediterráneo y el Mar Negro durante el mes de febrero. Tres buques de la Flota del Norte fueron trasladados al Mediterráneo a principios del mes pasado. Eran el acorazado Mariscal Ustínov, la fragata Almirante Kasatónov y el destructor Vicealmirante Kulakov, que cruzaron el estrecho de Gibraltar, en dirección al Este a primeros de febrero. El día 4 de febrero la Armada rusa ya informó de que seis buques de desembarco de las flotas del Norte y del Báltico habían atracado en el puerto sirio de Tartús, que acoge una base naval rusa. Se desconoce si alguno de estos se encontrarían actualmente en Crimea. Además, al mismo puerto llegaron los buques Piotr MorgunovGueorgui PobedonosetsOlenegorski GorniakKorolevMinsk y Kaliningrado, todos desde el puerto báltico de Kaliningrado.

A la misma zona atravesando el canal de Suez llegaron otros tres buques de la flota del Pacífico, el acorazado Variag, el destructor Almirante Tributs y el buque cisterna Boris Butoma. Supuestamente, todos estos barcos llegaban para unas maniobras bajo el mando del Almirante Jefe de la Armada rusa, Nikolái Yevménov.  Rusia negó reiteradamente que estos barcos se preparasen para la invasión de Ucrania. En total, Rusia tiene en la zona unos 140 buques que transportan cerca de 10.000 soldados.

  • OKDIARIO

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