La utopía anecdótica del derecho a la salud en México.

 La utopía anecdótica del derecho a la salud en México.

A Paola y Victoria, que son mi luz en tiempos oscuros.

Para empezar, según la Real Academia de la Lengua Española, utopía es un “Plan, proyecto, doctrina o sistema deseables que parecen de muy difícil realización”. Luego entonces, una verdadera consigna pendiente para el estado mexicano es cumplir con el derecho a la salud en nuestro país. Es lastimosa la situación del desabasto de medicinas en el Instituto Mexicano del Seguro Social; cada vez se ve más lejano nuestro sistema de salud a la par del de los países nórdicos que nos prometió nuestro presidente.

Al contrario, en México los desabastos de medicamentos se están dando al por mayor y, además, con la desaparición del seguro popular que dejó de funcionar el ultimo día de 2019, para dar paso a un incipiente Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI) que contará este año 2020 con un financiamiento de 112 mil 538.3 millones de pesos.

No obstante, surgen incógnitas evidentes, puesto que ni siquiera esta reglado. No hay bases para su operación, aunado a un presupuesto ínfimo para su funcionamiento, puesto se espera que brinde asistencia médica gratuita, además, de medicamentos gratuitos. Existe gran incertidumbre en la población sobre cómo funcionará. Este cambio ha dejado desamparados a miles de ciudadanos y máxime a las personas con cáncer, entre ellos niños, cuyo tratamiento es oneroso y que sin medicinas en el seguro social han tenido que recurrir al amparo, único mecanismo aún eficaz para subsanar los embates de la autoridad (véase el amparo con número de registro 135/2020, interpuesto en la ciudad de México, en el cual se obliga al INSABI por parte de un Juez Federal a otorgar medicamentos a 6 niños con cáncer).

El derecho a la salud en México tiene su fundamento en el artículo cuatro, párrafo cuarto, de nuestra Constitución. Derivado de lo anterior, el Estado mexicano adquirió sendas obligaciones con la gran Reforma en materia de derechos humanos del 10 de junio de 2011, mismas que se enuncian en el numeral primero del citado ordenamiento, a saber: promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos con base en los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad.

Cabe precisar que el derecho a la salud es un derecho social. En la doctrina encontramos que se denominan derechos a prestaciones positivas del Estado, puesto que requieren acciones positivas por parte del Gobierno para su realización. Sin embargo, requieren de un presupuesto sólido para su cumplimiento y satisfacción. Empero, hasta hoy en México la mala recaudación de impuestos, además de la evasión en el pago de los mismos, aunado a recortes presupuestales por parte del Estado al sistema de salud, podemos adelantar que este año tampoco podrá satisfacerse a cabalidad dicho derecho social. Lo anterior si se toma en consideración que, a pesar de que en este año la Secretaria de Salud tuvo un incremento casi del 4% de su presupuesto, ya que la Ley de Egresos para el ejercicio fiscal 2020 se fijó en 128 millones 826 millones de pesos, mostrando un incremento casi del 4% respecto del ejercicio fiscal 2019, que era de 124 mil 266 millones, se recortaron recursos para atender algunos rubros, como prevención del VIH y obesidad.

Para finalizar, cabe hacer mención de la llegada del COVID-19 o Coronavirus a nuestro país y la presencia de casos en la Ciudad de México (un caso), Sinaloa (un caso), Chiapas (2 casos) y Veracruz (3 posibles casos), según repostes de la Secretaria de Salud; esto al corte de las 18 horas del día dos de marzo de 2020. Viene a mi mente aquella novela de José Saramago de nombre “Ensayo sobre la ceguera”: un presagio, una visión (ojalá no nos pase) del gran novel de literatura en 1998, al respecto de lo civilizados que aparentamos ser los seres humanos, hasta que pasa algo que nos saca la oscuridad que llevamos dentro. Una ceguera blanca se empieza a propagar en todas partes, el gobierno decide aislar a los contagiados, suministra víveres, hasta que poco a poco se olvida de ellos, aparece la verdadera naturaleza humana, la ley del más fuerte, la civilización se destruye a sí misma. Les dejo una frase tomada de esta novela y los invito a leerla “Creo que no nos quedamos ciegos, creo que estamos ciegos, ciegos que ven, ciegos que, viendo, no ven”.

¡México ante el Derecho a la salud se hace ciego; ciego que, viendo, no ve!

Jesús Norberto García Salas

Licenciado en Derecho por la Universidad Veracruzana, también, se formó como técnico informático en CECATI 31. Cuenta con cursos sobre la reforma en materia de derechos humanos SCJN, así como en materia electoral impartidos por el Tribunal Electoral del Estado de Veracruz. Fue consejero Electoral Distrital y Municipal en las elecciones de 2016 y 2017. Es docente en diversas instituciones de nivel medio superior y superior. También, ha destacado por impartir diversos cursos en materia laboral y sobre derechos humanos. Titular en el despacho jurídico García Dorantes y asociados.

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