La toma de la central nuclear de Zaporiyia en Ucrania por parte de los rusos ha generado incertidumbre y preocupación en la OIEA (Organismo Internacional de la Energía Atómica) ya que el ejército ruso se ha hecho con las llaves de la central nuclear más grande de Europa: seis reactores que producen 5.700 megawatios de los 13.000 que produce Ucrania. Si Putin quiere, puede imponer un apagón en la mitad de Ucrania, sólo tiene que ordenar el cierre de la central que tiene en su poder.

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, en un vídeo publicado en redes sociales, pedía poco antes de la caída de la central en manos rusas el cese de los bombardeos, durante la madrugada del viernes. El propio portavoz de la central nuclear de Zaporiyia, Andriy Tuz, advertía de un posible «peligro real de amenaza nuclear». El miedo a una nueva fuga radioactiva -una explosión nuclear era imposible- como la de Chernobyl en 1986 planeaba sobre la opinión pública europea.

En Ucrania existen quince reactores nucleares que producen 13.107 megawatios de electricidad, divididos en cuatro centrales, seis en Zaporiyia (5.700 Mw) en manos rusas ahora, tres en la Central Sur de Yuzhnovkrainsk (2.850 Mw), dos en Jmelnitsky (1.900 Mw) y cuatro en Rivne (2.675 Mw). Los quince reactores son de agua a presión, aunque solo nueve de ellos están conectados a la red eléctrica.

En teoría todas las centrales cumplen los estándares internacionales de seguridad. Es decir, sí están preparadas para enfrentarse a riesgos como por ejemplo la pérdida de suministro eléctrico exterior o la refrigeración del núcleo con agua.

Ucrania es miembro de la Asociación de Reguladores Nucleares Europeos (WENRA) y, por tanto, sigue las normas internacionales de seguridad. Si la central atacada de Zaporiyia hubiese sufrido un corte de energía habrían entrado en funcionamiento automáticamente de generadores por diésel capaces de funcionar con autonomía durante días.

Así es la central nuclear de Zaporiyia

La central de Zaporiyia ocupa una gran superficie de terreno. Por una parte, están los seis reactores y por otra existen muchos edificios administrativos como el que sufrió el incendio tras los bombardeos. Además, de los seis reactores, sólo está funcionando actualmente el número cuatro y al 60% de su capacidad. Los otros cinco están en parada técnica, enfriándose, y con el combustible nuclear frío el riesgo es mucho menor, según los expertos.

Tras el accidente nuclear de Fukushima en 2011 se implantaron medidas adicionales para hacer frente a pérdida total de corriente alterna, es decir, no solo del suministro eléctrico exterior, también del procedente de los generadores diésel que podrían mantener activos los sistemas de refrigeración.

En teoría las otras tres centrales que continúan en manos de los ucranianos están muy cerca de la frontera con Polonia en el caso de Rivne y Jmelnitsky, y de Moldavia en el caso de la Central Sur. Esta última es que la mayor riesgo corre ahora de caer en manos rusas si la ofensiva contra Ordesa tiene éxito. En cualquier caso, si ahora Putin lo desea solo tiene que ordenar que la central de Zaporiyia pare y dejará a la mitad de Ucrania sin luz, sin energía, sin calefacción y sin los servicios mínimos esenciales.

Para hacer una comparación, en España hay seis centrales nucleares en funcionamiento con ocho reactores de agua ligera y una potencia total de 7.728 Mw, aproximadamente la mitad de la que produce Ucrania.

Por LUIS MIGUEL MONTERO.

okdiario.

ESTE TRABAJO CORRESPONDE A LA ÓPTICA O VISIÓN ANTI RUSA.

PARA QUE TENGAS LAS DOS VERSIONES SOBRE EL CONFLICTO RUSIA – UCRANIA.

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