La consulta popular; un ejercicio democrático

El día 1 de agosto por primera vez en México se llevara a cabo una consulta popular, un verdadero ejercicio democrático, que valga la pena decirlo, es algo histórico en términos democráticos y de ejercicio de una ciudadanía activa en el quehacer político de su Estado, nunca antes se había visto una manifestación de la democracia en nuestro país y máxime para tan encomiable asunto, llevar a la justicia a los ex presidentes de nuestro país.

El fundamento constitucional de este instrumento jurídico lo encontramos en el numeral 26 inciso A) párrafo III, que faculta al Ejecutivo federal para que establezca los procedimientos de participación y consulta popular en el sistema nacional de planeación democrática, y los criterios para la formulación, instrumentación, control y evaluación del plan y los programas de desarrollo, además del numeral 35 fracción VIII del mismo ordenamiento. 

Además de su fundamento legal, que lo  encontramos en la Ley Federal de Consulta Popular. Como se dijo líneas arriba, es de celebrarse poner en práctica dicho mecanismo de participación democrática, loable intención querer hacer una democracia participativa y no una democracia estática en la que los ciudadanos no tienen voz en las decisiones públicas.

Cabe decir que se instalarán más de 57 mil mesas en las que estarán cerca de 286 mil funcionarios de casilla, en el mejor de los casos funcionarios reciclados del proceso electoral del 6 de junio pasado. Para que el resultado sea vinculante conforme lo dispuesto por el artículo 35, fracción VIII, numeral segundo, se necesita la participación del 40 por ciento del censo, que equivale a 37.4 millones de electores.

Sin embargo, el objetivo de la consulta popular no convence mucho, llevar a juicio a los ex presidentes, ya sabemos que fue propuesta de campaña del presidente, pero es un sin sentido, hacer una consulta para que se cumpla la ley, en su caso debería haber sido la Fiscalía General del Estado la que debía iniciar carpetas de investigación en el supuesto de haber encontrado irregularidades en las administraciones anteriores.

A pesar de todo, la Consulta popular es algo benéfico en aras de la democracia participativa, el fin justifica los medios decía Maquiavelo, ahí es donde se encuentra el nudo gordiano de la cuestión, en hacer política con todo y pese a todo, empero, en política todo suma, y veremos el primero de agosto que pasa con dicha consulta popular. 

¡En el reino de los ciegos el tuerto es Rey!

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