La Consulta Ciudadana

La figura de la Consulta Ciudadana es un instrumento de la democracia directa, que incentiva a la ciudadanía al sano ejercicio democrático, mediante la puesta en escena de una votación ciudadana. Se encuentra prevista en nuestra Constitución Federal en el artículo 35 fracción VIII, y en la ley de la materia, dicho sea de paso, este mecanismo se llevará a cabo en nuestro país para el tema de la revocación de mandato, esto en aras de que los propios ciudadanos en pro de su ciudadanía activa, decidan, si el gobierno en turno continua su mandato o se le quita el poder por apartarse de los ejes que propuso para su gobierno.

En términos de José de Jesús Orozco Henríquez, “la consulta popular es un instrumento reconocido tanto en la Ley Suprema como en la Ley de Planeación, con objeto de que la autoridad se allegue de las pretensiones y solicitudes de la población y lograr así que los diversos sectores sociales participen en el sistema nacional de planeación democrática.” De lo anterior se desprende la importancia en un estado democrático de tener medios de allegarse de la opinión de sus gobernados para decidir sobre ciertos puntos de interés público.

Tal hecho en nuestro país cobra relevancia derivado de  la revocación de mandato que fue propuesta de campaña de nuestro ejecutivo federal en turno, el cual mediante dicho instrumento de participación democrática, prevé  hacer este cuestionamiento a los mexicanos, en estos meses hemos sido testigos de una pugna entre el primer mandatario de nuestro país y el Instituto Nacional Electoral, los segundos cuasi desesperados por la no incorporación de un mayor presupuesto para llevar a cabo dicha encomienda.

Cabe precisar que para este año el INE sufrió un recorte presupuestal  de 4 mil 913 millones de pesos, con lo cual dicho organismo opera esta anualidad con 19 mil 736 millones, el órgano electoral anda mal y de malas, pues tendrá que llevar a cabo la consulta para la revocación de mandato con esos mínimos emolumentos, sin embargo, el porcentaje que establece la constitución en su numeral 35 fracción VIII número segundo, que solicita el 40% de ciudadanos inscritos en lista nominal, aún se está verificando, esto a pesar de la resurrección de los muertos, según lo comentado por el consejero de dicho ente comicial Ciro Murayama, más de 12 mil 789 firmas a favor de la consulta,  fueron de personas dadas de baja del listado nominal por fallecimiento, aunado a otras firmas que al estilo de los regímenes neoliberales, tramposos aparecieron. Estoy seguro que las sembraron los neoliberales para desprestigiar tan encomiable ejercicio cívico. Claro que se está verificando el apoyo ciudadano. Y se aprobara porque la corrupción ya se acabó. La consulta pese a todo se va a llevar a cabo, porque “amor con amor se paga”  y como “lo que diga mi dedito” y “me canso ganso”.

Muy a pesar de todos estos encuentros y desencuentros, viene a mi mente aquel principio de derecho muy aplicado en materia electoral en jurisprudencias, que versa lo siguiente: “lo útil no debe ser viciado por lo inútil”, este aforismo, es sin lugar a dudas, lo que debemos tener en cuenta nosotros los que estamos acostumbrados a vivir en México, y es que sin lugar a dudas el país sufre muchos problemas: delincuencia, inseguridad, desempleo, inflación, corrupción, crimen organizado, asesinato a periodistas, cuerpos exhumados de bebes que aparecen en cárceles misteriosamente. Esto solo por mencionar algunos.

Para finalizar, como lo dije, lo “útil no debe ser viciado por lo inútil”, que bueno que se pongan en práctica instrumentos de democracia directa, que se quiera que los mexicanos tomen decisiones importantes para el derrotero de su país. Empero, como dijo Roosevelt “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Acciones afirmativas como esta de la consulta ciudadana son buenas, los modos y los tiempos son lo que no parecen estar en concordancia.

¡Lo del tiempo solo el tiempo lo sabe!

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