Leí de una agencia de noticias ANSA: “El número de víctimas de un ataque aéreo realizado durante la noche en Siria y atribuido a Israel es de dos civiles muertos. Así lo informó la agencia del gobierno sirio Sana, según la cual la antiaérea siria se activó alrededor de las 5 de la mañana (4 en Italia) para responder al ataque enemigo. Por su parte, el Observatorio Nacional de Derechos Humanos en Siria afirma que el ataque aéreo israelí tuvo como objetivo una sección del aeropuerto de Damasco, donde se encuentran los almacenes de armas de los milicianos proiraníes”.

El ataque aéreo contra Siria es el cuarto en solo un mes. Durante años, Israel ha atacado regularmente al país árabe, en total desacato al derecho internacional. Pero no hay manifestaciones por Siria. E Israel puede permitirse condenar la invasión rusa de Ucrania sin que nadie le pida coherencia.

Las fotografías de la destrucción causada por Israel en Siria pasan completamente desapercibidas y no tienen cabida en los periódicosSin embargo, si cambiamos los subtítulos y en lugar de “Siria” escribimos “Ucrania”, serían imágenes de portada.

Nuestro sistema de información funciona así: es selectivo y unidireccional.

También lo hemos visto con el Covid, que parecía la emergencia de las emergencias y en cambio ha desaparecido de las primeras planas. En realidad los muertos (edad media unos ochenta) siguen ahí, así como el paso verde, pero el clima de alarma ha pasado.

El profesor Andrea Zhok escribe : Esto se debe a que nuestra realidad es enteramente una realidad construida mediáticamente, y la regla de oro de, llamémoslo, ‘información’ es que hay espacio para un solo titular de página completa, para una sola primicia de ‘ apertura, para una sola llamada a las armas por teleadictos. De lo contrario se pierde la concentración y se dispersa la animadversión de la tropa”.

Ese titular es lo que literalmente nos da forma, nos da forma a nosotros mismos.

“En este momento – escribe Zhoktodo el terror y el odio que somos capaces de movilizar en el público que paga sirve para pintar a Putin como el nuevo Hitler y a los rusos como los nuevos nazis (con un toque de ironía, dadas las inclinaciones políticas imperantes en las tropas que se le oponen en Ucrania) … Y así sucesivamente a lo largo de los siglos para hacernos llevar por las narices, mientras nos indignamos al mando, desatamos en los dos minutos de odio, nos hinchamos el pecho en moralizante y noble brotan indignaciones hacia los objetivos que se nos han planteado”.

Un gran reportero, Ryszard Kapuscinski, escribió: “Sería interesante analizar en qué medida los sistemas de comunicación masiva funcionan al servicio de la información y en qué medida al servicio del silencio. ¿Hay más cosas que se dicen o que se silencian?”.

Sí, eso sería muy interesante.

Aldo María Valli.

ROMA, Italia.

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