* 155 arrestados, incluyendo personas mayores de ochenta años.

* A través de su red de soplones, la policía recibió más de 200.000 denuncias (casi 550 por día).

* Cuatro empresas esperan ser enjuiciadas.

* Los periódicos independientes cierran sus puertas o trasladan su sede.

Al menos 50 grupos pro democráticos, constreñidos a disolverse. La lista incluye partidos políticos, sindicatos e instituciones religiosas. Y 155 personas arrestadas: 100 de ellas, incriminadas por el Ministerio Público, a las que se suman cuatro empresas. Más de 200.000 denuncias de soplones (casi 550 por día) gracias a una línea telefónica directa, instituida por la policía hace un año. Es el saldo que muestra Hong Kong Free Press (HKFP), a 17 meses de la promulgación de la draconiana ley de seguridad nacional, impuesta por Beijing para castigar al movimiento democrático en la ciudad.  

En julio, condenaron a nueve años de prisión a Tong Ying-kit, de 24 años, el primer sentenciado en base a la normativa; en noviembre fue el turno de Ma Chun-man. El joven que trabajaba haciendo entregas a domicilio deberá descontar una pena de seis años por haber pronunciado un discurso a favor de la independencia de Hong Kong. Poco después le tocó la misma suerte a Tony Chung: el líder estudiantil fue condenado a tres años de prisión por secesionismo y “lavado” de dinero. 

La mayoría de los observadores y comentaristas concuerda en que la ley de seguridad es tan amplia que puede arrasar con cualquier aspecto de la vida de la ciudad. De hecho, así ocurrió con las elecciones parlamentarias del 19 de diciembre, las primeras luego de la reforma electoral a pedido del gobierno chino. La nueva ley electoral solo favorece a los candidatos “patrióticos” (es decir, que no son favorables a la democracia). El titular de la cartera de Seguridad del gobierno de la ciudad, Chris Tang, advirtió que quien incite a otros a votar en blanco o a impugnar el voto podría ser perseguido por amenazar la seguridad nacional. A principios de noviembre, la policía arrestó a cuatro ciudadanos de entre 61 y 85 años por agitar una pancarta que pedía el sufragio universal para la ex colonia británica. 

Los medios también están bajo la mira del gobierno. Tras el cierre del periódico independiente Apple Daily el verano pasado, el canal televisivo DB Channel anunció que dejaría de operar en Hong Kong. Uno de sus co-fundadores, Frankie Fung, está preso, acusado de subversión junto con otras 47 personas por haber organizado o tomado parte en las elecciones primarias del frente democrático el año pasado. Initium, otra publicación independiente, trasladó su sede a Singapur en agosto de este año.  Otros medios, como RTHK, han perdido su autonomía editorial. La TV pública de la ciudad ahora tiene como director a un ex burócrata. 

En un nuevo golpe a la libertad de prensa, a mediados de noviembre las autoridades de la ciudad expulsaron a Sue-Lin Wong, la corresponsal de The Economist. Sin dar ninguna explicación, las autoridades se negaron a renovar la visa de la periodista. El año pasado, recibieron el mismo trato Aaron Mc Nicholas de HKFP y Chris Buckley del New York TimesSteve Vines, un conocido ex periodista y presentador de RTHK, escapó a Gran Bretaña para huir del “terror blanco” que azota la ciudad. El término es usado para denunciar  casos en que la ley de seguridad es utilizada para castigar a los medios y aterrorizar a la población.

También abandona Hong Kong la marca de indumentaria Chickeeduck, convencida defensora del frente pro democracia. Las tiendas del grupo sufren una y otra vez las redadas y los allanamientos de la policía, mientras las autoridades intiman a los titulares de la empresa a retirar de sus locales los símbolos democráticos, como la estatua del difunto disidente – y premio Nobel de la Paz – Liu Xiaobo.

Hong Kong.

AsiaNews.

Leave a reply