Enseñanzas de Estados Unidos a México

Ayer hacía yo una reflexión sobre el proceso electoral que se ha vivido en Estados Unidos y que ha reflejado los aspectos más preocupantes de la polarización social que hoy se vive en dicho país. Pero justo por varios comentarios que recibí y que agradezco, así como por considerar que hoy el mismo caldo de cultivo lo tenemos en México, quisiera señalar algunas enseñanzas que deberían tomarse en cuenta por parte de los principales tomadores de decisión del país.

Me llama la atención que se responsabilice a Trump en Estados Unidos como en México a AMLO, de la polarización vivida. La vida me ha dado la oportunidad de participar en varios procesos electorales durante los últimos diez años, y si algo he aprendido es que los políticos en su inmensa mayoría y me parece que en esta ocasión, ellos dos no son la excepción, crean con sus equipos de campaña y en base a datos que hoy son muy fáciles de obtener, un modelo a seguir según el número de votos que requieran para ganar. Sin duda en algunas ocasiones el modelo coincide con sus formas de pensar y en otras es simplemente porque el modelo lo exige. Creer que Trump creó 80 millones de americanos que apoyan sus políticas porque él lo dijo, o que AMLO creó 30 millones de mexicanos que lo apoyan es por decir lo menos ingenuo a mi entender.

Tanto en E.U. como en México los públicos para las posturas expuestas por ambos estaban ahí, y coincidentemente eran públicos con alto nivel de resentimiento y olvidados por diversas políticas públicas o que en el mejor de los casos no se sentían realmente representados. En E.U. lo que quedó demostrado es que el discurso de Trump no solo logró mantener esa base si no además logró crecer su número, en gran medida porque muchas de sus promesas a su público se cumplieron por más irracionales que sean para el resto del mundo. Y es ahí donde radica tal vez gran parte de su éxito en poder presumir que cumplen no importa si en ese cumplir dan al traste con gran parte de su país como es el caso de AMLO, porque a la gente de la calle no le importa si la macroeconomía esta bien o si las energías renovables llegan o no llegan a México, lo que importa es simplemente que están ante un Presidente que aunque sigue gastando lo mismo o más que Peña da la apariencia de que ya no usa un avión majestuoso, ni los grandes despliegues del Estado Mayor. Ayer ponía que gran parte del apoyo a Trump se dio porque aunque no se quiera reconocer previo a la pandemia la economía americana iba muy bien, y aquí en México aunque no se entienda hay millones, corrijo, decenas de millones de mexicanos que quieren un presidente que les de programas sociales, y eso lo entiende perfecto AMLO. Son millones los mexicanos que aun creen en la grandeza de PEMEX y que el petróleo nos hará potencia mundial.

Por tal razón la primer y más clara enseñanza que nos tiene que dejar lo sucedido en Estados Unidos, es que si se le quiere ganar a un personaje como Trump o AMLO, hay que generar una oferta de valor que logre atraer a parte de su electorado, en E.U. se la jugaron a solo buscar el voto contrario y estuvieron a punto de no lograrlo. Porque sigue existiendo un 30% que no sale a votar porque no les interesa lo que pasa en la política, porque esa es otra realidad la política esta desgastada, no tiene credibilidad.

Otra enseñanza fundamental es que nada se gana atacando a la imagen del hoy Presidente, porque solo se logra radicalizar más a sus seguidores. Si se quiere hacer diferencia se tiene que presentar una plataforma que atraiga como una opción distinta de hacer las cosas, jugar al juego de contra él o a favor de él, es un riesgo cuyo resultado puede ser desastrozo.

Por otra parte hay que hacer notar que en E.U. los medios al unísono se pusieron en contra del Presidente, eso no sucederá ni de cerca en México, donde hoy la agenda mediática la controla AMLO, y por tanto exige una oposición más creativa en sus canales de comunicación, exige un trabajo más de tierra y menos de aire, de contacto directo con las comunidades y sus realidades.

Si estas tres reflexiones no se digieren y se asimilan por la oposición en México, creo que veremos varios actores y ciudadanía de clases media, media alta y alta muy frustrados tanto en el proceso del 2021, como en el refrendo en el 22. Hacer alianzas cuyas plataformas no importen, sino lo único que los una sea sacar a alguien del poder parecen la receta perfecta para un fracaso, porque además hay que entender que en E.U. funcionó apenas porque solo hay dos partidos, y aquí por más alianza del PAN, PRI y PRD, sus diferencias ideológicas no desaparecen de la noche a la mañana entre sus seguidores, por lo que no es una suma automática de sus votos duros, pensar que alguien de la sierra del Edo Mex que toda su vida ha votado por el PRI ahora votará en la boleta por alguien que ubica como del PAN no se logra de la noche a la mañana. Además aquí no van todos contra AMLO, de entrada hay 3 partidos nuevos que son más satélites de la 4t que cualquier otra cosa. E incluso MC servirá para dividir más el voto.

Pero siendo optimistas si ganarán los candidatos de la Alianza opositora, al no haber una plataforma común de acciones y trabajo real, el resultado puede ser peor, porque sería una mayor decepción del ciudadano y una mayor radicalización del electorado que aglutina el actual Presidente.

Estamos poniéndole demasiada fuerza al fuego y la olla de presión puede reventar si no se crea una opción real desde la oposición que sea congruente y tenga un plan de trabajo, no una búsqueda de poder por el poder.

Urge un gobierno desde la sociedad, si la Alianza quiere revitalizar la política tendría que abandonar las pluris para sus protegidos de siempre y tendría que llevar ciudadanía real y nuevos cuadros a la esfera política.

¡Viva México!

Ferdinard Recio López

Licenciado en Derecho, especializado en Derecho Electoral, en Derecho Fiscal y Administrativo, con estudios en materia de administración de Empresas, Consultoría Política, Campañas Políticas y Alta Dirección de Organismos Empresariales, en instituciones académicas como Harvard University y George Washington University, entre otras. Fue Director General de la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), donde actuó como representante del sector empresarial mexicano ante el Business and Industry Advisory Commitee de la OCDE, ante la Organización Mundial de la Salud y la Organización Internacional del Trabajo. Fue Director de la Revista Pulso Legislativo y cuenta con amplia experiencia en procesos y campañas electorales. Ha sido Delegado de México ante la Comisión de Población y Desarrollo de Naciones Unidas en 4 ocasiones. Ha asesorado Gobernadores, Alcaldes, Legisladores Federal y Locales, tanto en sus procesos de elección, como en sus gestiones de gobierno y representación popular. Desde hace más de 10 años, se dedica al cabildeo y a brindar asesoría política en México a integrantes de todos los partidos políticos. Además de participar en distintas organizaciones de la sociedad civil, destacando el MOVIMIENTO VIVA MÉXICO.

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