El presidencialismo mexicano – Tercera parte

 El presidencialismo mexicano – Tercera parte

Ernesto Zedillo como sucesor de Salinas de Gortari, mantuvo un gobierno sombrío, entre la sombra por la muerte de Colosio, las lagunas en la investigación del asesino o asesinos del finado candidato a la presidencia de México, marcaron sin lugar a dudas el mandato del presidente en turno. Ernesto Zedillo Ponce de León, procedente de familia modesta, la militancia priista de su madre fue la que le sirvió de base a Zedillo para seguir bajo la idiosincrasia del Revolucionario Institucional.

Zedillo, fue designado por su lealtad institucional, más allá de su poca participación partidaria como coordinador de campaña de Colosio, fue así, que a la repentina muerte de Luis Donaldo, él asumió el puesto rumbo a la presidencia de México, fiel admirador de Juárez y doctorado en economía, intentó seguir el camino de las finanzas públicas sanas, sin embargo, fue algo extremamente difícil, derivado de la profunda crisis de 1994, principalmente la devaluación de la moneda mexicana, con esto la administración pública se vio menguada de gran forma.

Bajo su mandato se dio la autonomía del Instituto Federal Electoral en 1996, convirtiéndolo en un organismo constitucional autónomo. Enmendó el problema de la calificación de las elecciones, creó el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), que sustituiría al TRIFE y a los colegios electorales del legislativo, dando un paso trascendental en la “Judicialización de la Democracia”. Relevante también la modificación del numeral 99 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que estableció como máxima autoridad jurisdiccional electoral a un Tribunal Electoral que formaría parte del Poder Judicial de la Federación.

Aunado a lo anterior, se sumaron reformas al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) en sus artículos 74, 75, 76, 77 y 79, según decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 31 de octubre de 1996. También, dentro de la misma reforma electoral se disponía que ahora el Jefe de Gobierno de la Ciudad de México ya no fuera designado por el Presidente de la República, sino que en adelante sería electo por los habitantes del Distrito Federal, dándole también democracia a la ciudad capitalina.

Pasamos al siguiente presidente, el rey de la inclusión minimalista, Vicente Fox Quesada, debido a diversos factores como los efectos de la devaluación del dólar, la crisis económica, el aumento de la delincuencia y el malestar generalizado, el 2 de julio del 2000 por primera vez en la historia del país se da la alternancia en la presidencia de la República. De lo más rescatable de su gobierno, fue que en el año 2005 eliminó la pena de muerte, que estaba prevista en México para el traidor a la patria y al salteador de los caminos, esto por un tema de anacronismo histórico.

En las elecciones presidenciales del 2006, el PRD obtiene el mayor porcentaje de votos en su historia, sin embargo, esto no es suficiente para ganar las elecciones y Felipe Calderón es electo Presidente de México. Plantones en el zócalo capitalino, consignas al árbitro electoral, así se dio el triunfo de Calderón ante un Obrador como abanderado del PRD. El candidato del Partido Acción Nacional, superó en votos en el 2006 a Obrador, quien se auto proclamó presidente legítimo, protestas que pregonaban el “voto por voto”, el “robo electoral” y demás, fueron el pan nuestro de cada día.

El gobierno de calderón, ha sido criticado hasta la actualidad, empero, puso cara a la delincuencia organizada que asfixiaba al país, no obstante, trajo consigo un enfrentamiento armado en el cual los civiles fueron afectados de manera irreparable, las pérdidas de vidas humanas hasta hoy bañan de sangre la memoria de los mexicanos. En ese gobierno, se dio la reforma en materia en derechos humanos de junio de 2011, y la reforma en materia de delitos castrenses que afectaran a civiles, que establecía que los militares serían enjuiciados sin fuero especial en esos casos.

Proseguimos con el 2012 que llegaba con la vuelta del Revolucionario Institucional a la máxima magistratura del país, como abanderado Enrique Peña Nieto, de nueva cuenta retumbaban las rechiflas a “nos robaron la elección”, otra vez Obrador se quejaba y vituperaba a las instituciones electorales, otra vez la consigna “nos hicieron fraude electoral”, plantones, manifestaciones, marcaron un hito en lo que fuera el inicio del gobierno Peñista. Peña Nieto pugnó por un pacto por México, logrando las llamadas reformas estructurales, mismas que fueron aprobadas en su mayoría, no obstante, la delincuencia continuaba, escándalos como el de la “casa blanca,” entre otros, menguaron su gobierno, las trabas para lograr renegociar con Estados Unidos el nuevo Tratado de Libre Comercio y la visita tan polémica de Donald Trump en suelo Mexicano, que fue vista como una afrenta a la dignidad de los mexicanos. Estos hechos fueron los detonantes para que la ciudadanía buscara un cambio.

Era el año 2018, nuevas elecciones presidenciales, el discurso anticorrupción, lo mermado del sistema político, un López Obrador en su tercera oportunidad para sentarse en la silla presidencial, aprovechó el hartazgo y descontento social, dichas elecciones marcaron un ápice en la historia política del país, pues por primera vez en la historia, la izquierda alcanzaba el triunfo con el Movimiento Regeneración Nacional, con esto se iniciaba el nuevo periplo de la vida política nacional.

Para concluir, ya vamos por casi dos años de gobierno de izquierda, mismo que se dice ser el de “la cuarta transformación”, empero, la delincuencia organizada hace de México su hogar, los feminicidios están más elevados que nunca, hemos empezado con mayor número de muertes que en sexenios anteriores, la estrategia implementada ante la pandemia nos deja ya casi las 70 mil muertes, esperemos al censo del INEGI del próximo año para saber las cifras reales. El presidencialismo mexicano, ha estado marcado por muchos sinsabores en la historia moderna, en palabras de Ernest Hemingway “un hombre solo no tiene oportunidad”, y en eso se ha convertido la figura presidencial, en un hombre solo que no oye voces ajenas más que las propias que nacen de su razón.

¡Sin embargo, que viva México, cabrones!

Jesús Norberto García Salas

Licenciado en Derecho por la Universidad Veracruzana, también, se formó como técnico informático en CECATI 31. Cuenta con cursos sobre la reforma en materia de derechos humanos SCJN, así como en materia electoral impartidos por el Tribunal Electoral del Estado de Veracruz. Fue consejero Electoral Distrital y Municipal en las elecciones de 2016 y 2017. Es docente en diversas instituciones de nivel medio superior y superior. También, ha destacado por impartir diversos cursos en materia laboral y sobre derechos humanos. Titular en el despacho jurídico García Dorantes y asociados.

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