El presidencialismo mexicano – Segunda parte

 El presidencialismo mexicano – Segunda parte

En el año 1946, el Partido de la Revolución Mexicana (PRM) cambia su nombre a Partido Revolucionario Institucional (PRI), en coincidencia con el gobierno de Miguel Alemán Valdés, el primer presidente que es un graduado universitario y no un veterano de la revolución. En este punto pasamos de un presidencialismo meramente caudillista a tener un presidente que en papel era letrado, rompiendo así con la tradición post revolucionaria. Muy recomendable la lectura de la novela “Los relámpagos de agosto”, de Jorge Ibargüengoitia, para entender el cierre de ciclo del México post-revolucionario, sin duda, una obra imperdible, donde los muertos son enterrados con relojes de oro.

Continuando, una de las peores afrentas acometidas por parte del priismo y del presidencialismo en el país, fue la acaecida en el año de 1968, estando al mando del ejecutivo federal, Gustavo Díaz Ordaz, quien ordenó aplacar a los estudiantes e intelectuales que alzaron la voz en aras de la libertad de expresión, y que terminó con esa terrible matanza en la plaza de las tres culturas el 2 de octubre del mismo año, justo cuando México se preparaba para recibir por primera vez unos juegos olímpicos, que pese a la crítica nacional e internacional se llevaron a cabo, olimpiadas que se vieron bañadas en sangre de inocentes que solo se manifestaban por hacer tangible el derecho de todo ser humano a expresarse.

Llega el año 1976, el candidato del PRI José López Portillo gana la elección presidencial sin oposición alguna. Hasta ese año los partidos de oposición son en gran medida de relleno, solo para cumplir en papel, pues no presentan candidatos para contender ya que no tienen posibilidad alguna de ganar. Cabe mencionar que Jesús Reyes Heroles y López Portillo se inventan lo de las plurinominales, dándose cuenta que algo iba mal, ya que Portillo ganaba la elección con su voto y el de su mamá, si fuera el caso. La representación proporcional fue una forma de hacer más atractivo el juego de la democracia para los partidos.

El proceso electoral 1987-1988, será recordado por la caída del sistema, orquestado por el entonces Secretario de Gobernación, hoy director de CFE, Manuel Bartlett, que declaró con posterioridad a medios de comunicación, que se habían manipulado las cifras para darle el triunfo al candidato del PRI, Carlos Salinas; Cuauhtémoc Cárdenas, encabezó en ese tiempo un movimiento de izquierda. Salinas ocupa la presidencia y con él viene la devaluación de la moneda mexicana, una de las etapas más difíciles para el país, cerrando su ciclo con la firma del Tratado de Libre Comercio, entre Canadá, Estados Unidos y México, en el año de 1994.

Es el 6 de marzo de 1994, el candidato del PRI Luis Donaldo Colosio profería un discurso en el monumento a la Revolución: “Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan. Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso.” Párrafos memorables que aún hoy erizan la piel al leerlos, la vigencia del texto es alarmante, es sin duda una de las obras discursivas más recordadas de la política mexicana. Posteriormente, el magnicidio, la hecatombe, el asesinato en Lomas Taurinas, municipio de Tijuana, tan solo 17 días después.

Hasta hoy, dudamos de que realmente se le haga justicia a los deudos, y máxime al pueblo mexicano, nunca sabremos la verdad. Los mexicanos siguen preguntándose si Colosio hubiera sido la solución al país, sería el presidente que sacara de la miseria a tantos mexicanos. Las líneas del discurso palpitan en la piel de muchos ciudadanos que quieren ver un México mejor. El coordinador de campaña de Colosio, Ernesto Zedillo, es el candidato sustituto y gana las elecciones.

Las botas y el sombrero, el “chiquillos y chiquillas”, hasta, la guerra contra el narcotráfico a la actualidad lo comentaremos en la tercera entrega de este artículo.

¡Mirar al pasado nos evitará cometer los mismos errores!

Jesús Norberto García Salas

Licenciado en Derecho por la Universidad Veracruzana, también, se formó como técnico informático en CECATI 31. Cuenta con cursos sobre la reforma en materia de derechos humanos SCJN, así como en materia electoral impartidos por el Tribunal Electoral del Estado de Veracruz. Fue consejero Electoral Distrital y Municipal en las elecciones de 2016 y 2017. Es docente en diversas instituciones de nivel medio superior y superior. También, ha destacado por impartir diversos cursos en materia laboral y sobre derechos humanos. Titular en el despacho jurídico García Dorantes y asociados.

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