Hoy hay una noticia que por sí solo amerita una reflexión sin esperar que acabe la semana. Novak Djokovic, tenista serbio y actual número 1 del mundo en el ranking ATP, se encuentra encerrado en un hotel de Melbourne, Australia, toda vez que le fue retirada su visa y fue legalmente deportado, situación que se encuentra en revisión por un recurso legal que interpuso ante las cortes australianas.

Pero por qué se dio esta situación tan lamentable a días de que el famoso tenista pueda participar en uno de los 4 torneos más importantes del mundo. La razón no ha querido vacunarse, y sí sin duda este es un tema polémico en cualquier mesa de cualquier lugar del mundo, en toda casa, toda familia, encontraremos argumentos tanto a favor como en contra de la vacunación. Sin embargo, creo que es importante que analicemos los hechos, y más aún lejos del tema del COVID reflexionemos sobre lo que implica este tipo de casos.

En primer lugar, es una realidad innegable la existencia de un virus llamado COVID 19 que ha venido a dejar innumerables pérdidas humanas y al inicio de la pandemia una saturación hospitalaria a nivel mundial pocas veces vista. Negar la existencia del virus es un acto irracional, existe y ha matado gente, eso es un hecho.

También es un hecho que la investigación médica patrocinada por gobiernos y fondos de inversión ha generado a la fecha una cantidad importante de vacunas que no sirven para evitar que se contraiga la enfermedad pero en teoría si sirven según los estudios para aminorar la gravedad de la misma en el cuerpo humano. Es decir las vacunas no evitan que nos enfermemos, ni evitan que contagiemos a alguien, para lo que sirven es para disminuir la afectación en cada persona. Esto también es un hecho.

Otra realidad es que existen diversidad de tratamientos para la atención del Covid, que presentan buenos resultados en la mayoría de los casos. Incluso los laboratorios más grandes tienen tratamientos específicos para la atención de la enfermedad. Es un hecho que por desgracia no hay un tratamiento que reaccione al 100% igual en todo infectado, es decir habrá quienes les funcionó, la ivermectina, otros la hidroxicloroquina, el dióxido de cloro, y otros más que simplemente con una alta dosis de multivitamínicos ha salido adelante, porque también ese es otro hecho, a cada persona lo ataca de forma diferente este virus, incluso la nueva variante ómicron sería hace algunos años un tipo de gripe muy fuerte y hasta ahí.

Hasta aquí todo lo expuesto son hechos, no creencias, ni ideologías, ni conspiraciones, etc. Simplemente hechos probados por los acontecimientos y dichos de quienes atienden la pandemia.

Ahora pasemos a la parte importante de la reflexión: los mandatos. Es una realidad que todo Gobierno debe velar por el interés superior de la población y cuidarla incluso de sí misma, por esta razón es que por ejemplo no está permitido el cortarse órganos para darlos en venta. Evidentemente un gobierno tiene que tomar en consideración las acciones que considere prudentes para evitar la saturación de su sistema de atención médica (tantos hospitales como capacidad en medicamentos), para que la misma permita que todas las enfermedades sean atendidas. Esto implica entonces que un gobierno sí tiene facultades para tomar decisiones de orden público que permitan el cuidado de la salud de la población en general.

Ahora porque entonces es peligroso lo que sucede con el caso de Djokovic, quien es la persona más famosa en la situación pero que hoy millones se encuentran en la situación. La razón es muy simple, pasamos de gobiernos que implementaron medidas de cuidado a medidas obligatorias que violan la libertad de conciencia y religión de cada persona protegidas en tratados internacionales.

Me explico, si la vacuna evitará al 100% la aparición del virus, no habría razón lógica para no imponer su aplicación, como sucede con vacunas como el sarampión, la rubéola, etc. Sin embargo estamos ante una vacuna que no solo no hace eso, sino además no evita que la persona que la tenga puesta contagie, es decir que alguien esté vacunado no impide que contagie a más gente si contra el virus, por tanto el único beneficio que implica la vacuna es que a título personal quien decide vacunarse busca que el virus tenga un menor impacto en su cuerpo en caso de contraerlo. Esto beneficia al sistema de salud pública sí, sin duda porque en teoría reduce las hospitalizaciones, sin embargo, toda vez que todas las vacunas que existen en el mercado fueron elaboradas bajo medidas de emergencia, también es una realidad que existen riesgos de reacciones que si bien son mínimas existen y que por lo tanto, el “IMPONER” ponerlas pone en riesgo a quien se le aplica.

Déjenme ejemplificar de esta manera: los gobiernos al imponer la obligatoriedad de la vacuna y no solo medidas de cuidado, están estableciendo en cierta medida un sistema de tratamiento obligado, es como decir que a todos los pacientes con cáncer se les dará quimio si o si, no importando su voluntad, o que en muchos casos las terapias de radiación pueden ser dañinas para ellos.

Permitir que un gobierno, el que sea, imponga mandatos médicos a sus ciudadanos para poder entrar a un lugar o incluso poder trabajar, viola toda libertad protegida en tratados internacionales, y es que repito, no se disminuye el riesgo de contagio, y lo digo porque hay quien dice: “que irresponsable ese que no se quiere vacunar, nos va a contagiar”. Lamento decirles a esas personas que los va a contagiar igual un vacunado que un no vacunado.

Lo que la persona está decidiendo al no vacunarse, no es si pone en riesgo a más gente, es la forma en como se atiende su enfermedad y por tanto, está en todo su derecho de así decidirlo, no tener la vacuna no evita que la persona pueda fallecer, lo digo por quienes dicen el médico debe hacer todo lo posible, y sí el médico debe hacer todo lo posible pese a la voluntad de no atención de un paciente, pero no es el caso, ya que repito es un hecho que la vacuna no evita que te contagies, ni evita que llegues a fallecer, es una atenuante de riesgo. O acaso ahora el gobierno impondrá por mandato tomar vitaminas porque evita que te enfermes.

Seguro estoy que este comentario generará polémica y la acepto con gusto, pero no puedo no manifestar mi total repudio y reclamo ante la petición de algunas personas de que la vacuna del COVID sea un mandato. Porque si en aras del bien común permitimos estas cosas, con los gobiernos actuales y venideros esto puede ser el inicio de una tragedia a las libertades.

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