* Después de la COP26, China vuelve a librarse de las críticas…a pesar de ser el principal culpable del fracaso en la consecución de uno de los objetivos fundamentales de la Conferencia medioambientalista. 

* El triunfo político de la dictadura china es fruto de la consolidación, de la aprobación por parte de las élites de poder socialdemócratas en el mundo occidental, del llamado “modelo chino”.

* Pero también es una demostración del apoyo del Vaticano al régimen Chino.

Un curioso fenómeno acompañó la conclusión de la Conferencia Internacional sobre el Clima (COP26) en Glasgow el pasado fin de semana. Como se sabe, la Conferencia no ha logrado alcanzar los objetivos marcados en vísperas, tanto es así que muchos comentaristas han hablado de Flop26. Sobre todo, el intento de instaurar el fin del carbón como fuente de energía ha fracasado descaradamente, y esto es gracias sobre todo a China, decidida a volarlo todo si no se cambia el texto del acuerdo final.

Pero, curiosamente, los medios, los políticos y los movimientos ecologistas– que incluso durante semanas habían estado tocando el bombo y habían hecho del fin de los combustibles fósiles una cuestión de vida o muerte – al día siguiente bajaron los tonos y si realmente tenían que hacer una crítica la sacaron sobre todo con India . Por supuesto, India también participó, pero el gobierno de Nueva Delhi apoyó especialmente a Beijing, que es el principal productor y consumidor de carbón del mundo. Sin embargo, el silencio respetuoso ha descendido sobre China. Es un guión que se repite: cuando se trata de criticar a China, todo el mundo se da la vuelta.

No es sorprendente, dice el académico australiano Clive Hamilton , quien en un libro publicado este año en traducción italiana ( La mano invisible – Cómo el Partido Comunista Chino está remodelando el mundo,Fazi editore) explica cómo China se ha infiltrado en diversas instituciones internacionales e incluso gobiernos occidentales para hacerles cerrar los ojos ante el diseño hegemónico del régimen de Beijing. No solo eso, cualquier ignominia china está justificada de alguna manera y si realmente no puedes evitar emitir un juicio negativo, se explica sin embargo que en lugar de condenar el diálogo es preferible ayudar a China a cambiar. Lo mismo se ha dicho desde los días de la Plaza de Tiananmen (1989), pero mientras China sigue siendo ella misma, el resto del mundo cambia, siguiendo los pasos de China.

Solo para quedarnos con los casos en huelga más recientes. Esto explica el silencio sobre lo que está sucediendo en Hong Kong, sobre las amenazas a Taiwán, sobre las responsabilidades por el origen y propagación de Covid. Incluso la Iglesia cierra los ojos ante la persecución de los católicos en pos del sueño de reconocimiento de Beijing (incluso tuvimos que escuchar a un prelado en el Vaticano decir que “China es el país que mejor aplica la doctrina social de la Iglesia” )En unas declaraciones realizadas al diario británico Daily Mail, Hamilton – quien llama a los políticos, empresarios, académicos y activistas que han sido seducidos por China “idiotas útiles” – explica cómo incluso las organizaciones ambientales más poderosas, incluido el WWF, tienen relaciones ambiguas con el régimen chino y por esta razón son cuidado de no denunciar delitos contra el medio ambiente. No solo eso, nadie puso objeciones a la figura del jefe de la delegación china en Glasgow, Xie Zhenhua, quien es uno de los hombres más despiadados del régimen chino. Hasta 2012 fue el jefe de la Comisión encargada de hacer cumplir la ortodoxia del Partido y, según Human Rights Watch, fue directamente responsable de detenciones ilegales, torturas y confesiones extorsionadas.

Pero no se trata solo de un problema de infiltración, está el factor de “fascinación” que ejerce el capital-socialismo chino en un Occidente que, habiendo rechazado sus raíces cristianas, también ha perdido las razones de sus instituciones democráticas y ha perdido su valor, la libertadEl modelo chino, una mezcla de economía de mercado (socialista) y un rígido control político y social, está ganando ahora incluso en Occidente, como bien se describe en el último Informe del Observatorio Van Thuan sobre la Doctrina Social de la Iglesia, dedicado precisamente a este tema (y ya presentado por el Compass). Leer este Informe significa abrir los ojos a la realidad que vivimos en casa y que nos cuesta reconocer, ya que parece tan distante de la sociedad que conocíamos. Y así también podremos entender hacia dónde vamos si no hay un despertar de conciencias en Occidente.

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Por RICCARDO CASCIOLI

ROMA, Italia.

Martes 16 de noviembre de 2021.

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