Según las autoridades chechenas, la tasa de vacunación es del 92%. Los activistas denuncian los métodos coercitivos: quien se niegue a recibir la vacuna podría ser despedido. Los médicos locales proponen la medicina islámica. Los fieles musulmanes creen que “a través de la enfermedad, Alá nos purifica de los pecados”. En Tartaristán, encierran a los detractores en manicomios. 

El Ministerio de Salud checheno anunció ayer que el 92% de la población ya recibió la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19, y más del 40%, un refuerzo. Según las autoridades de Chechenia, en la república caucásica que forma parte de la Federación Rusa, “ya se logró la inmunidad de rebaño”. La noticia causa cierta sorpresa, dado que en Rusia y en el Cáucaso la reticencia a vacunarse es generalizada.

Los miembros de la asociación humanitaria Memorial denunciaron hace pocos días que la administración chechena recurre a métodos coercitivos y amenaza con despedir a quien se niegue a vacunarse. Según una investigación de Kavkaz.Realii, la religión sería la principal causa detrás de la oposición a la inmunización contra el Covid. La mayoría de los habitantes locales profesa la religión musulmana.

Si bien la mayoría de los médicos chechenos también expresaron su contrariedad respecto a las vacunas, tuvieron que someterse a las directrices de las autoridades locales. Según Musa X (nombre ficticio, por razones de seguridad), un oncólogo que ejerce en Grozni, la capital de Chechenia, “la vacuna Sputnik-V no ha pasado por todos los ensayos, y no hay pruebas que acrediten (su efectividad) contra las variantes recientes del virus”.

Muchos médicos intentan proponer la medicina islámica en lugar de las vacunas. Aluden a los tratamientos que habría seguido el mismísimo profeta Mahoma: infusiones de hierbas, transfusiones de sangre, lectura del Corán, etc. El Dr. Musa está aún más perplejo que la medicina oficial: “Yo también soy religioso, leo el Corán y rezo, pero no he visto en ninguna parte que las vacunas estén prohibidas por el Islam.

El médico describe Chechenia como “una región muy oscurantista y llena de prejuicios artificiosos y arcaicos”, donde no faltan las teorías conspirativas sobre el Covid que aseveran que es un proyecto de control de la población. Está muy extendida la opinión de que “el hombre muere cuando le llega la hora”, y ningún médico es capaz de rebatir esta opinión.

Otra frase muy repetida en Chechenia es que “nuestros antepasados no se vacunaron y sobrevivieron, es mejor curarse con la sunna”, es decir, por la tradición religiosa. Según Musa, la medicina islámica sólo ayuda “a nivel psicosomático”. En la época soviética, la gente creía en las directrices del Estado, pero esta confianza no está tan extendida ahora, especialmente después de las guerras que han devastado el país, estableciendo un régimen aún más autoritario que el de Moscú, al que profesa una lealtad absoluta.

Según otro médico entrevistado, Magomed S., más allá de las razones religiosas, se trata de ignorancia, muy difundida, incluso entre el personal médico. Los mismos defectos se encuentran en las regiones vecinas, como Osetia e Ingushetia. Los que se dicen islámicos se niegan a vacunar a los niños porque “los pequeños están bajo la protección de Alá”, a cuya voluntad, en última instancia, todos deben someterse. También se afirma que “a través de la enfermedad Alá nos limpia de los pecados, así que si caes enfermo es un acto de misericordia”.

Medina E. enseña árabe en Grozni y dice que no tiene suficientes conocimientos para examinar el asunto en su totalidad. “Sin embargo, el hombre no puede evitar lo que Alá dispone, y no sufre nada que no le haya sido prescrito”. Según Medina, la mayor precaución que podemos tomar del Corán son las palabras de Mahoma cuando ordena a la gente que no se aleje de las zonas infectadas por la lepra, para no contagiar a personas que viven en otros lugares; por otro lado, “el Islam dice que no hay que hacer a otros aquello que nos perjudica a nosotros mismos. Y hemos visto muchos casos en los que la vacuna provoca daños”.

En otra región islámica de Rusia, la república de Tartaristán, las autoridades han comenzado a encerrar en manicomios a los detractores de las vacunas. El gobierno local ha decretado la obligatoriedad del código QR (Green Pass o Pase verde) para todos los trabajadores.

de Vladimir Rozanskij

Moscú, Rusia.

AsiaNews.

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